Como mi nieto chiquito, como mi nieto,
la leche de mi pecho les llenó la vida,
mis abrazos, mi amor y mis caricias
les dieron la alegría que hoy sustenta sus días.
Como mi nieto chiquito, como mi nieto,
sus balbuceos eran palabras mías.
Su canto atolondrado y sus miradas vivas
eran la danza misma que yo les repetía.
Como mi nieto chiquito, como mi nieto,
se irán, un día. Una madre orgullosa
derramará sus lágrimas, lágrimas de alegría.
Se irán, con mil tropiezos, como cuando crecían.
7/06/2016
GABRIELA
COCCHI DE SANTIS

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