A la semana siguiente, mi alumna apareció con el libro, nuevito, recién comprado.
-¡Mire, profe! ¡Me lo compré!- con una sonrisa que le transformaba la voz, el rostro y la mirada.
-No te puedo creer...- mi boca, muy abierta; mi corazón, haciendo piruetas.
-¡Y me lo leí todo!
-¿En serio? ¿Y qué te pareció?- contuve el aliento. ¡Miren si me decía: "no"!
-¡Es hermoso, profe! ¡Gracias por recomendármelo!
Esa tarde, me fui tan feliz de la Técnica 3, de José C. Paz, que aunque me hubieran robado la mochila, no me hubiese importado: tenía el corazón lleno de mucho amor.
GABRIELA COCCHI DE SANTIS
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